Por: Juan Hernández Machado, Premio Nacional de Filatelia 2012 y Presidente del Círculo Filatélico Cerro
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Paquebotes del Siglo XIX |
A medida que los
países dominantes europeos fueron extendiendo sus intereses a territorios en
África, Asia y el llamado Nuevo Continente—América- surgió la necesidad de
establecer un servicio de correos, tanto para los representantes de las
Metrópolis como para los individuos que se habían dejado como colonos en las
nuevas tierras conocidas.
Así el correo fue al
mar puesto que solamente a través de esa vía era posible llegar entonces a los
nuevos territorios conquistados.
Por lo general, el
correo se enviaba en los buques más rápidos de la época, siendo el que más
tiempo fuera utilizado, aunque con los ajustes marineros necesarios con el paso
del tiempo, el llamado “Paquebote”. Estos buques podían, además del correo,
llevar cargas menores, pero no eran de los buques utilizados para la guerra.
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Buque correo "Lady Drake" |
El buque correo fue
sufriendo transformaciones al pasar de la vela al vapor y posteriormente a la
propulsión mediante el diesel. Luego del surgimiento del avión, en 1903, y de
la incorporación de este nuevo medio al transporte del correo, hay un híbrido
con los buques, introducido en la década del 20 del siglo XX, que es muy
interesante.
Surgió el llamado
“correo por catapultas” a fin de reducir el tiempo de envío de correo a
personas, generalmente empresarios, que viajaban entre continentes en los
buques de línea de la época.
Cuando el buque se
encontraba a una distancia de su destino
posible de recorrer en los aviones de entonces, se lanzaba desde el buque un
pequeño avión mediante una catapulta, el cual adelantaba toda esa correspondencia
de negocios a los viajeros, quienes al llegar al destino encontraban muchos de
sus asuntos encaminados.

Hay otros ejemplos
interesantes e irregulares respecto a correo marítimo. Uno de ellos fue el
método utilizado durante el sitio de París en 1870. Además de los globos y las
palomas mensajeras utilizadas, se envió correspondencia en unas esferas de
cinc, llamadas “boules de Moulins”, las cuales bajaban flotando por río Sena.
En
la isla escocesa de St. Kilda introducían las cartas en maderos ahuecados a los
cuales ataban una vejiga de cordero inflada. Los maderos flotaban así por el
Atlántico Norte para que la corriente, y lógicamente, también la suerte, les
permitiera llegar a las costas de Gran Bretaña.
Pero,
tal vez, un ejemplo muy interesante lo encontremos en islas del Pacífico.
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Nadadores con las latas que contenìan el correo |
Tanto
la isla de Tonga como la de Niuafo’ou están rodeadas de arrecifes que impiden
que los buques puedan llegar a sus puertos. Por ello, para transportar la
correspondencia a dichos buques, surtos en la parte exterior de los arrecifes,
se utiliza el sistema de “correo por canoas” o “correos por latas de estaño”.
La
correspondencia la introducen en latas de estaño las cuales, al inicio, eran
llevadas a nado hasta los buques que las llevarían a su destino y,
posteriormente, eran trasladadas en canoas. De ahí los dos nombres que recibe
este singular método de correos.
El
mundo del mar y el mundo del correo se han fundido a lo largo de los años para
garantizar las comunicaciones al hombre y también, ¿por qué no?, para
facilitarnos bellas piezas postales y filatélicas que registran históricamente
la ingeniosidad del ser humano para resolver los problemas a los cuales se
enfrenta.
Cada
buque de los utilizados en este propósito tiene su historia. Interesantes
también son los sistemas de marcas y cancelaciones navales utilizadas por las
diferentes administraciones postales.
Gracias
a ellos pude enriquecer bastante mi colección “La navegación, del árbol al
átomo”. No lo piense más, este tema en la filatelia puede satisfacer muchos de
sus deseos por nuevos conocimientos. No quedará defraudado si comienza.
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