
Por:
Juan Hernández Machado, Premio Nacional de Filatelia y Presidente del
Círculo Filatélico del Cerro
En la vida hay
circunstancias a las cuales uno nunca quisiera enfrentarse, pero hay que
hacerlo de todas formas. Y hacerlo bien. Ese es el caso de los fenómenos
naturales, en especial la ocurrencia de huracanes, uno de los peores azotes de
nuestra región geográfica, pero también presente en otras áreas del mundo.
Y como la filatelia
cubre prácticamente todos los aspectos de la vida, no podía quedar fuera de
esta importante actividad: primero la prevención, ayudar a hacer consciencia
sobre la necesidad de proteger, evitar y crear las condiciones para que los
daños del fenómeno natural sean los menores, sobre todo en cuanto a la pérdida
de vidas humanas. Posteriormente, enfrentarse a la recuperación.
Una de las primeras
manifestaciones en este sentido la encontramos en la República Dominicana. El 3
de septiembre de 1930 un huracán azotó la capital de ese país y para ayudar a
la recuperación se estableció un fondo ciudadano que tuvo un componente postal.
La administración de
comunicaciones hizo dos emisiones de tasa postal, una para correo ordinario
consistente en ocho sellos de dos tipos diferentes y la otra de seis sellos,
pero para correo aéreo.
Como recordamos, la
tasa postal es un impuesto establecido por el Estado del país de que se trate a
través de las autoridades de comunicaciones con el objetivo de recaudar fondos para
una obra determinada.
Otro ejemplo temprano
lo encontramos en Haití. En 1955 ese país hizo dos emisiones de tasa postal. La
primera de seis valores y con la imagen de un helicóptero sobrevolando la
capital y la segunda, en ese mismo año, de dos valores y la imagen de uno de
los helicópteros utilizados en las labores de recuperación después del paso del
ciclón Hazel.
Pero no todos los
ejemplos que tenemos se corresponden con tasas postales. Varios países han
hecho emisiones semi postales para recaudar fondos a fin de ayudar a las
víctimas de huracanes.
La diferencia entre
la tasa postal y la emisión semi postal es que la primera es de uso
obligatorio, mientras que la segunda es voluntaria y el valor agregado al sello
original es el que va al fondo que se crea.
Varios ejemplos
encontramos en emisiones de Santa Lucía, Montserrat, Islas Cook y en Barbuda.
Sobrecargaron emisiones anteriores y las habilitaron con un valor nuevo que
sería la contribución voluntaria para el fondo pro afectados por los huracanes.
Y otros países han
hecho emisiones que recuerdan los estragos causados por determinados huracanes,
explican los medios de detección y seguimiento de los mismos o muestran el
alcance de grandes fenómenos de ese tipo.
En esta categoría nos
encontramos la emisión que Belice hiciera en 1991 relacionada con el paso del
huracán Gilbert. Recordemos que ese gigantesco meteoro asoló las islas del
Caribe y el golfo de México durante nueve días en septiembre de 1988. Provocó un
total de 318 muertes y los daños causados en los territorios afectados fueron
superiores a los cinco mil millones de dólares.
Bahamas también hizo
una emisión alegórica en 1991, la que tituló preparación para huracanes y que
consta de cuatro valores para correo ordinario. El de 15 centavos muestra la
imagen del huracán Hugo en el radar. El de 40 centavos muestra el ojo de un
huracán, mientras que el de 55 centavos muestra la inundación causada por el
huracán David y el de 60 centavos muestra a uno de los aviones utilizados por
las autoridades de meteorología para dar seguimiento a este fenómeno
atmosférico.
Y no es que estemos
empeñados en tener una actitud irreverente con la naturaleza, sino que por
fuertes y dañinos que sean estos fenómenos naturales, como lo fuera el huracán
Gladys a quien Barbados le dedicó su emisión postal de 1981, tenemos la
necesidad de sobrevivir y por ello sabremos reponernos y seguir adelante.
Como es lógico,
siempre seguiremos contando con el apoyo de la filatelia para hacerlo.
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