Por: Juan Hernández Machado, Premio Nacional de Filatelia y Presidente del
Círculo Filatélico del Cerro
Aunque aún se escuchan
algunos comentarios sobre los recién finalizados juegos olímpicos de Brasil y
nos satisfacen los resultados que van alcanzando los atletas participantes en
las para olimpiadas, pensamos que es bueno recordar la historia. Y eso nos lleva
a valorar quien fuera nuestro primer campeón olímpico y cómo la filatelia
cubana ha reflejado ese acontecimiento.
Corría el mes de junio
de 1900 y entre las diferentes manifestaciones deportivas que se disputaban el
final en la sede parisina de los II Juegos Olímpicos estaba la espada.
Cuba, y de hecho el
Caribe entero, estaba representada por Ramón Fonst Segundo, quien luego de
haber ganado sus combates anteriores, debía dirimir el primer lugar, a un solo
golpe, con el francés Louis Perrée.
Su desempeño fue estelar
desde los primeros momentos, pero, al igual que nos ha sucedido en diferentes
deportes en muchas posteriores competiciones, Fonst tuvo que tocar por tres ocasiones limpiamente al
francés para que los jueces actuantes admitieran la realidad: la victoria en
esa arma de un desconocido americano de sólo 17 años.

Por ser una persona de
gran tamaño, largas extremidades y zurdo, por demás, pudo transformar los
tradicionales toques de la espada, imprimiéndole una gran ofensiva que le lllevó
a la victoria en incontables ocasiones.
Cursó estudios en
Francia y eso le permitió batirse con los mejores tiradores del momento y ganar
en experiencia, la cual contribuyera a su éxito en los segundos juegos
olímpicos.
Luego, también obtiene
el lugar de honor en el Campeonato Internacional de espada, celebrado en París
en 1904 y junto a un amigo de origen alemán, Albertson Van Zo Post, integra el
equipo cubano de florete a participar en los III Juegos Olímpicos, que se
celebraron en San Luís, Estados Unidos.
Allí conquistó tres
medallas de oro en los eventos de florete y espada individuales, así como en
florete por equipos.
Fue campeón absoluto en
las dos armas en las dos primeras versiones de los Juegos Deportivos
Centroamericanos, celebradas en Ciudad México, 1926 y en La Habana, 1930.
Presidió el Comité
Olímpico cubano entre 1941-1946 y dedicó su vida a la promoción del deporte y
la educación física en las escuelas, llegando a ser Asesor del Departamento de
Educación Física y Deportes en el Ministerio de Educación en 1959.
Falleció en La Habana el 9 de septiembre
de ese año.
Ha quedado inmortalizado
en las emisiones postales cubanas a través de dos de ellas.
La primera es de 1969,
en ocasión de celebrarse en nuestra capital el Campeonato Mundial de Esgrima.
Consta de 7 sellos para correo ordinario y una hojita filatélica, en la cual
aparece el afamado tirador cubano.
Posteriormente, en
ocasión de los Juegos Olímpicos de Barcelona, España, en 1992, Cuba hizo una
emisión postal de cuatro sellos y en la misma se incluye a Fonst.
Al dejarnos físicamente.
Ramón Fonst Segundo nos dejó sus resultados como primer campeón olímpico cubano
y latinoamericano y, lo que es más importante, su ejemplo en la formación de
nuevas generaciones que hoy, a más de 50 años de ese momento, han llevado a
Cuba a la gloria olímpica en disímiles ocasiones.
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